Chistes de Puma
Estos son los 22 chistes de puma y más graciosos bromas sobre puma que matan de risa. Lea chistes acerca puma que sean buenos chistes para niños y amigos en español.
Tabla de contenidos
Los Mejores Chistes de Puma
Estos son nuestros mejores frases chistosas de puma. Diviértete con un buen bromas de puma en español con sencillo humor de puma y fotos para reir.
- Un gangoso que entra en una tienda de deportes:
Oiga, ¿Tiene zapatillas?
¿Puma?
Venga, vale, un cigarrito. - ¿En qué se parece un hombre que se tira del décimo piso y uno que se tira de un primer piso?
El del décimo piso dice: ¡AAAAaaaahhhh, PUM!
Y el del primer piso dice: ¡PUM, AAAAAAaaaaahhhh! - -mama,mama la cague,la cague!!!-Haber hija que paso que pa' que pasooo! esque queria despertar a mi hermana asi con pum!chiquito chiquito pecesito pero la cague
Chistes Cortos de Puma
Un chiste cortos de puma breve puede contarse en casi cualquier momento o situación, puesto que no requiere de demasiado tiempo. Anécdotas cortas acerca de puma muy bueno y tienen garantizada la risa.
- - ¿Pepe, como se escribe bala ?
- Como suena, Manolo.
Y Manolo escribió PUM. - Un gangoso que entra en una zapatería.
Quiero un par de zapatillas.
¿Puma?
¡Venga un zigarrito!
Chistes de puma muy buenos y graciosos
Los chistes de puma para niños y para amigas muy buenos y graciosos siempre son un éxito en las fiestas. La risa está garantizada cuando se comparten estas puma bromas divertidas.
Esta un loco cazando y de repente ve un pato.
Coge la escopeta rapidamente y dispara, Pum,Pum.
El pato cae de inmediato a sus pies, se queda el loco asombrado mirado sus manos y dice: ¡c**..., pero si no tenía escopeta!. El pato se levanta y dice: ¡¡CABRON!! que susto me has dado.
¿Cuál es la diferencia entre un suicida que se tira del segundo piso de un edificio, de otro que se tira del décimo piso?
- En que el que se tira del décimo piso dice: aaaaaaaaah PUM! Y el que se tira del segundo piso dice: PUM, aaaaaaaah!
¿Cómo va la caza, don José?
¡Formidable, señora, formidable! Las liebres de a miles.
Había tantas que ¡pum! ¡pum! ¡pum! Disparaba y disparaba una vez y otra, y otra, y otra, y otra y ¡pum! ¡pum!
Pero y, ¿Cómo cargaba la escopeta?
¿Cargarla? ¡No me daban tiempo!
