Chistes de Caricia

Estos son los 10 chistes de caricia y más graciosos bromas sobre caricia que matan de risa. Lea chistes acerca caricia que sean buenos chistes para niños y amigos en español.


Chistes de caricia para niños y niñas cortos y graciosos

¿Cuál es un buen chiste sobre caricia para hacer reír a la gente? Mira esta lista de historias divertidas que seguramente harán sonreír a todos.

  1. ¿De qué murió la mujer del capitán Garfio?
    De una caricia.
  2. Matrimonio recién casado, inflamado de pasión.
    La mujer intenta cocinar, con mal resultado y el marido le dice:
    - Pero mi amor, no importa; ¡mi comida sos vos!
    Y tras caricias y otras cositas más hacen el amor sobre la mesa.
    Al otro día pasa lo mismo y terminan h**... sobre la mesada.
    Al tercer día el marido llega de trabajar y encuentra la mujer en un silloncito de la cocina, con su mejor lencería negra y tocándose.
    - Mi amor -le dice ella -Tu comida está calentita...
  3. Con un Saludín señoras maduras:
    Anoche conquisté a una señora madura en una discoteca de primer nivel. Tenía buen aspecto para una mujer de 57 años. De hecho no estaba nada mal, era muy guapa, elegante, distinguida y sin querer, me encontré pensando que quizá tendría una hija preciosa de unos 30 años.
    Tomamos unas copas más, nos hicimos algunas caricias fogosas y me preguntó si había tenido un 'Doble Deportivo'.
    - ¿Qué es eso? le pregunté.
    - Es un trío con madre e hija, me contestó.
    - Le dije NO, ¡¡¡¡¡¡¡¡muy excitado!!!!!!!!!!!!!!!!!.
    Tomamos unas copas más y me dijo que esta era mi noche de suerte y fuimos para su departamento (pensé para mis adentros, 'se me hace realidad lo de la hija preciosa que imaginé', ese solo pensamiento me excitaba más).
    Llegamos a su edificio, en un barrio muy elegante.
    En el estacionamiento sólo Mercedes Benz y BMW...
    Subimos en un ascensor directo a su departamento, luego entramos (se me aceleró el ritmo cardiaco imaginando al monumento de hija que tendría), se quitó los zapatos y los tiró sobre la alfombra.
    Encendió la luz del vestíbulo, admiré la decoración de la sala, era todo de muy buen gusto, la decoración, los muebles, la vista...
    Empezó a desvestirse lentamente y luego gritó:
    - “Mamá, ¿todavía estás despiertaaaaaa?” ☺
  4. El hombre que había barrido las calles del barrio durante 20 años consecutivos, está trabajando su último día en el sector ya que la empresa ha decidido retirarlo de su cargo.
    Los vecinos del barrio le habían tomado mucho cariño, así que deciden despedirlo en cada casa con un pequeño detalle.
    Los López le dan una cajita de bombones, los Pérez una gorra, los González una caja de cigarros, etc.
    Sobre las 10 de la mañana llega el barrendero a una casa de unos nuevos vecinos, y es recibido por una hermosa dama vestida apenas con una pequeña bata muy transparente, lo hace seguir, lo conduce a la alcoba y allí lo colma de besos, caricias, masajes, y hacen el amor hasta quedar exhaustos.
    Luego bajan al comedor, la dama le sirve un suculento almuerzo, y finalmente, para despedirlo le da 5 dólares. El hombre guarda el billete y dice:
    -Esto ha sido lo más maravilloso que me ha pasado en toda mi vida... pero después de todo eso que hicimos, no habían sido necesarios los 5 dólares.
    -Ah, es que todo fue idea de mi marido. Anoche cuando le conté que hoy sería tu despedida, me dijo que te diera "algo" que él no utilizara, más 5 dolares, y eso es lo que he hecho... bueno, lo del almuerzo si fue idea mía!
  5. Un hombre conoce a una psicóloga en una fiesta... el flechazo es inmediato y tras la charla habitual él consigue llevarla a su departamento. Copas van,caricias vienen y finalmente él inicia un avance más fogoso.
    EL: Ven para acá. Dejame besarte el cuello...
    ELLA: ¡Qué libidinoso estás hoy!
    EL: ¡Es que eres una belleza y me vuelves loco, mi potra!
    ELLA: (ALEJANDOSE) ¿Potra? Te gusta copular con equinos? Sodomita
    EL: Noo... no, Es una forma de decir que estás buenísima,... mamita.
    ELLA: ¿Mamita? ¿Acaso me estás usando para resolver tu complejo de Edipo?
    EL: Quiero decir que me encantas, que eres Divina.
    ELLA: ¿Divina?... ¿tienes fijaciones religiosas?, Para que sepas,la idealización o endiosamiento de la pareja es un claro síntoma neurótico.
    EL: ¡Basta! Me tienes harto con tu m... psicologista!
    ELLA: ¿m**...? Así que tu fijación es en la etapa anal, eh?
    EL: ¡Córta, corta por favor!
    ELLA: ¿Corta? ¿entonces estás inseguro de tu pene? ¿es eso?
    EL: ¡Si sigues con esto te juro que te pego!
    ELLA: Tenía razón, desde el principio sospeché que eras un s**....
    EL:(LLORIQUEANDO) ¡Basta! ¡Te lo ruego! ¡No me vuelvas loco!
    ELLA: Hmm. Y también masoquista, muy típico.
    EL: (AGARRANDOLA DEL CUELLO) ¡Me tienes podrido! ¡Te voy a matar!
    ELLA: Agghh... Y... encima... psicópata... Agghhg...
    EL: (SOLTANDOLA) ¡No me persigas más con todo ese palabrerío! ¡Por favor,no me persigas más!
    ELLA: Entiendo... Paranoico y con delirio de persecución...
    EL: No! No! ¡lárgate! ¡Prefiero estar solo! ¡Prefiero estar solo!
    ELLA: ¿Sólo?, entonces ¿tus problemas principales son la masturbación y el autoerotismo!
    EL: ¡Socorroooooo! ¡Policía! ¡Policíaaaaaaa!
    ELLA: ¿Era eso?, ¿querías un tipo vestido de policía? ¿Así que diste todas estas vueltas para decirme que eres m**... y fetichista?
  6. El diario de ella:
    -El sábado por la noche lo encontré raro.

    Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a mi
    cita, pero él no hizo ningún comentario.
    La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente. Fuimos a un restaurante y él se seguía portando de
    forma extraña. Estaba como ausente.
    Intenté que se animara y empecé a pensar si sería por culpa mía o por cualquier otra cosa. Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo. Pero no me quedé muy convencida. En el camino para casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme.
    No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada y yo estaba cada vez más preocupada. Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme. Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante, como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros.
    Por fin desistí y le dije que me iba a la cama.
    Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído. Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar y lloré hasta quedarme adormecida. Ya no sé qué hacer.
    Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra.
    Mi vida es un autentico i**...
    El diario de el:
    -Ayer perdió el Barça. Al menos eché un polvo.
  7. - Abogado Defensor: ¿Cuál es su edad?
    - Viejita Indefensa: Tengo 86 años.
    - Abogado Defensor: ¿Podría decirnos, que fué lo que sucedió?
    - Viejita Indefensa: Allí yo estaba, sentada en la mecedora en el porche de mi casa en una gradable noche de primavera, cuando un joven se acercó y se sentó junto a mí.
    - Abogado Defensor: ¿Usted lo conocía?
    - Viejita Indefensa: No, pero él se mostró bastante amigable.
    - Abogado Defensor: ¿Qué sucedió después de que él se sentó?
    - Viejita Indefensa: Él comenzó a acariciar mis piernas.
    - Abogado Defensor: ¿Usted lo detuvo?
    - Viejita Indefensa: No, yo no lo detuve.
    - Abogado Defensor: ¿Por qué?
    - Viejita Indefensa: Me sentía muy bien, nadie me había hecho eso desde que mi esposo murió hace 30 años.
    - Abogado Defensor: ¿Qué sucedió después?
    - Viejita Indefensa: Él comenzó a acariciarme los senos.
    - Abogado Defensor: ¿Usted lo detuvo entonces?
    - Viejita Indefensa: No, yo no lo detuve.
    - Abogado Defensor: ¿Por qué?
    - Viejita Indefensa: Bueno, señor Juez, sus caricias me hicieron sentir viva y excitada. No me había sentido así en muchos años.
    - Abogado Defensor: ¿Qué sucedió después?
    - Viejita Indefensa: Bueno yo me estaba sintiendo tan caliente y excitada que simplemente abrí mis piernas y le dije : hazme tuya jovencito, tómame, hazme el amor.
    - Abogado Defensor: Entonces, ¿él la tomó, le hizo el amor?
    - Viejita Indefensa: No. Él solo gritó "¡Feliz Día de los Inocentes!". Y fue allí cuando le disparé al hijo de la gran p**.... O_o
  8. De repente ella, que estaba medio dormida, sintió que él la acariciaba...
    Primero fueron caricias tímidas, periféricas, como si tuviera pudor...
    Luego las caricias fueron subiendo de tono...
    Cada vez más, por todo el cuerpo, sus manos la recorrían de arriba abajo como hacía años...
    No puede pensar, pero supone que diez años por lo menos...
    Sensaciones que creía olvidadas volvían...
    Su cerebro recordaba y ayudaba...
    Las caricias se amontonaban y repetían, él la levantaba, la daba vuelta, ahora era un torbellino de sensaciones indescriptibles...
    De repente... Nada. ¡Nada de nada!
    - ¡Pe...pero...! ¿Qué paso?
    - Shhhh - la calmó él, ya está...
    - ¿Cómo que ya está?
    - Si, quedate tranquila... Ya encontré el control remoto, seguí durmiendo.
  9. El psicólogo que atiende una pareja de casados con 5 años de matrimonio, y les pide que hagan una lista de los motivos por los cuales consideran que su matrimonio se está yendo a pique.
    En la lista del marido solo aparece un lacónico "NO SE". A cambio, en la lista de la señora aparecen entre otros los siguientes motivos:
    Soledad
    Abandono
    Vació
    No hay diálogo
    No hay valoración
    No hay caricias
    No hay besos
    No hay intimidad
    ....
    El psicólogo mira al marido y le dice:
    -¿Entiende usted lo que está pasando?
    -No doctor, no se de que se queja ella...
    -Bien... se lo mostraré, dice el profesional.
    El psicólogo ordena a la señora que ponga de pie, e inmediatamente la toma en sus brazos, la besa y la acaricia apasionadamente, la desnuda, la acuesta en la camilla, le hace el amor rabiosamente, y una vez que termina, jadeante, le dice al marido:
    -Esto es que lo que requiere su mujer, cada tercer día, 3 veces en la semana... ¿le queda claro?
    -Muy claro doctor, -contesta el marido, y rascándose la cabeza agrega: Entonces yo se la traigo los lunes y los miércoles, los viernes no puedo traerla porque hay fútbol...
  10. El apasionado marido La señora, medio dormida en su cama, escucha cuando llega su marido del trabajo y siente como él la acaricia suavemente, casi de manera furtiva, como recorriendo suavemente la periferia de su cuerpo. Ella siente cómo su cuerpo reacciona inmediatamente a las caricias. El marido toma sus manos y las recoge, mete una de sus manos por su espalda y llega atrevidamente hasta sus redondeces.
    En este momento, la señora está que arde, jadeante y deseosa. Entonces, sus piernas son abruptamente levantadas. La mujer siente que la pasión perdida por años ha regresado y le encanta sentir cómo su hombre apoya sobre ella todo su peso. La enerva sentir en su nuca el aliento calido de su marido. Ella se prepara, levanta las caderas; separa y flexiona sus piernas y se dispone a ser tomada, cuando de pronto su marido suelta sus piernas, gira sobre sí mismo y se acomoda en su lado de la cama.
    La mujer, asombrada y respirando hondamente pregunta: -¿Qué pasó?
    Él responde: - Ya.
    - ¿Ya qué, grandísimo c**...?
    - Ya duérmete, mi cielo. Ya encontré el mando de la tv.



chistes de caricia

Contar chistes de caricia es una parte importantísima de cualquier conversación o reunión social. Los chistes, llenos de humor y diversión, tienen la capacidad de liberar tensiones y crear un ambiente relajado y alegre. Pueden contarse en cualquier situación, siempre y cuando sea apropiado y no ofenda a nadie. Contar chistes puede ser especialmente efectivo para romper el hielo al inicio de un evento social, hacer reír a los demás en medio de una conversación o simplemente alegrar el día de alguien que puede necesitarlo. Sin embargo, es esencial recordar que el sentido del humor puede variar de una persona a otra, y lo que para uno puede ser gracioso, para otro puede no serlo.