Chistes de Procurador

Estos son los 5 chistes de procurador y más graciosos bromas sobre procurador que matan de risa. Lea chistes acerca procurador que sean buenos chistes para niños y amigos en español.


Chistes de procurador para niños y niñas cortos y graciosos

¿Cuál es un buen chiste sobre procurador para hacer reír a la gente? Mira esta lista de historias divertidas que seguramente harán sonreír a todos.

  1. Fidelidad máxima - Hace 17 años que estoy casado, y todavía quiero a la misma mujer, ¿No es maravilloso?
    - Si, pero ¡Procure que su esposa no se entere nunca!
  2. Un señor va de cacería a África y se lleva a su perrito para no sentirse solo. Un día, ya en la expedición, el perrito, correteando tras unas mariposas, se aleja del grupo, se extravía y comienza a vagar solo por la selva.
    En eso que ve a lo lejos que viene una pantera enorme a toda carrera. Al ver que la pantera lo va a devorar, piensa rápido qué hacer.
    Viendo un montón de huesos de un animal muerto, empieza a mordisquearlos. Entonces, cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice:
    - ¡Ah!, ¡qué rica pantera me acabo de comer!
    La pantera lo alcanza a escuchar y frenando en seco, gira y sale despavorida pensando: ¡Quien sabe qué animal será ese, no me vaya a comer a mí también!
    Un mono que andaba trepado en un árbol cercano y que había visto y oído la escena sale corriendo tras la pantera para contarle cómo la engañó el perrito:
    - Cómo serás de estúpida. Esos huesos ya estaban ahí, además es un simple perro.
    El perrito alcanza a darse cuenta de la putada que le hace el mono.
    Después que el mono le contó a la pantera la historia de lo que vio, ésta última muy brava le dice al mono:
    - ¡Súbete a mi espalda, vamos donde ese perro a ver quién se come a quién!
    Y salen corriendo a buscar al perrito. El perrito ve a lo lejos que viene nuevamente la pantera, y esta vez con el mono chismoso.
    - ¿Y ahora qué hago? -piensa todo asustado el perrito.
    Entonces, en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la espalda como si no los hubiera visto, y en cuanto la pantera está a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dice:
    - ¡Este mono h**...!, hace como media hora que lo mandé a traerme otra pantera y todavía no aparece!
    MORALEJA:
    "En momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento". Procura ser imaginativo como el perro, evita ser estúpido como la pantera, pero nunca seas tan HP como el mono.
  3. Dentro de una farmacia, un estudiante de Publicidad y Marketing hace preguntas a los clientes para un estudio de mercado:
    - Por favor, señora. Estoy haciendo un estudio sobre el producto "Deslizafácil" para determinar los usos de la vaselina en el hogar.
    - ¿La señora podría decirme cuándo y cómo usan vaselina?
    Sin hacerse de rogar, la mujer le responde:
    - En casa, usamos la vaselina para la piel seca, las quemaduras y cuando hacemos el amor.
    Él, intentando claramente dejar a la mujer turbada, le hace la siguiente pregunta:
    - Y la primera vez que hizo uso de la vaselina para hacer el amor, ¿podría detallar exactamente en qué lugar y cómo se la untaba?
    Pero, sin inmutarse, la mujer le responde:
    - Yo la pongo en la manilla de la puerta de mi habitación.
    - ¿En la manilla de la puerta?
    - Sí señor, es que ... ¡cuando intentas abrir, las manos se escurren y eso impide que los niños entren!
    ¿Has aprendido?
    Procura tener la mente limpia y no pensar cosas retorcidas. Sabe Dios lo que estarías pensando.
  4. Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando toda la belleza de la naturaleza .
    - Pero ¡qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué bellos animales! iba diciendo a medida que caminaba a lo largo del río.
    Luego escucha un ruido en los arbustos detrás de él.
    Se volteó para mirar.
    Fue entonces que vio un enorme oso-pardo caminando en su misma dirección. Se largó a correr lo más rápido que pudo.
    Miró por encima del hombro y vio que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad!
    Era tanto su miedo que los ojos se le llenaron de lágrimas.
    Fue entonces que se tropezó y cayó desamparado. Rodó por el suelo. Rápidamente, intentó levantarse, pero…
    El oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo con su fuerte pata izquierda y con la otra pata, lo trataba de agredir ferozmente.
    En ese preciso momento, el ateo exclamó: Oh, ¡Dios mío!
    Entonces el tiempo paró. El oso se quedó sin reacción. El bosque se sumergió en total silencio.
    Hasta el río paró de correr. A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo:
    – Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que yo no existía, y redujiste la creación a un accidente cósmico.
    ¿Esperas que yo te ayude a salir de este apuro?
    ¿Debo esperar que tengas fé en mí?
    El ateo miró directamente a la luz y le dijo:
    – Sería, de hecho muy hipócrita de mi parte, pedir que, de pronto, me pases a tratar como un creyente.
    Más tal vez… ¿pudieras convertir al oso y hacerlo cristiano?
    – Muy bien, dijo la voz. La luz desapareció. El río volvió a correr y los sonidos del bosque regresaron.
    Entonces el oso recogió sus patas, las juntó en actitud de oración, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo:
    Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén
  5. Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando toda la belleza de la naturaleza .
    - Pero ¡qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué bellos animales! iba diciendo a medida que caminaba a lo largo del río.
    Luego escucha un ruido en los arbustos detrás de él.
    Se volteó para mirar.
    Fue entonces que vio un enorme oso-pardo caminando en su misma dirección. Se largó a correr lo más rápido que pudo.
    Miró por encima del hombro y vio que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad!
    Era tanto su miedo que los ojos se le llenaron de lágrimas.
    Fue entonces que se tropezó y cayó desamparado. Rodó por el suelo. Rápidamente, intentó levantarse, pero…
    El oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo con su fuerte pata izquierda y con la otra pata, lo trataba de agredir ferozmente.
    En ese preciso momento, el ateo exclamó: Oh, ¡Dios mío!
    Entonces el tiempo paró. El oso se quedó sin reacción. El bosque se sumergió en total silencio.
    Hasta el río paró de correr. A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo:
    – Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que yo no existía, y redujiste la creación a un accidente cósmico.
    ¿Esperas que yo te ayude a salir de este apuro?
    ¿Debo esperar que tengas fé en mí?
    El ateo miró directamente a la luz y le dijo:
    – Sería, de hecho muy hipócrita de mi parte, pedir que, de pronto, me pases a tratar como un creyente.
    Más tal vez… ¿pudieras convertir al oso y hacerlo cristiano?
    – Muy bien, dijo la voz. La luz desapareció. El río volvió a correr y los sonidos del bosque regresaron.
    Entonces el oso recogió sus patas, las juntó en actitud de oración, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo:
    Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén