Chistes de Sordera

Estos son los 7 chistes de sordera y más graciosos bromas sobre sordera que matan de risa. Lea chistes acerca sordera que sean buenos chistes para niños y amigos en español.


Chistes de sordera para niños y niñas cortos y graciosos

¿Cuál es un buen chiste sobre sordera para hacer reír a la gente? Mira esta lista de historias divertidas que seguramente harán sonreír a todos.

  1. - Papá, ¿la sordera es hereditaria?
    - No somos de Roma hijo, somos de España.
    - No gracias, ya comí.
  2. Era una vez una viejita que fue a ver al doctor, al llegar, le dice la viejita al doctor:
    Doctor, revíseme mi oído porque me duele mucho, y no sé que tengo.
    El doctor le dice a la viejita:
    ¡Señora, pero si usted trae un supositorio en el oído!
    Y la viejita le responde:
    ¡Ah, entonces ya sé dónde dejé mi aparato para la sordera!
  3. Mamá, mamá, ¿La sordera es hereditaria?
    ¿AHHH?
  4. Hombre, me acabo de comprar un aparato para la sordera que es una maravilla, me lo puedo meter en la oreja y nadie se da cuenta.
    Vaya, que cosas, ¿Cuánto te ha costado?
    ¡Las dos y cuarto!
  5. ¡Papá, papá! ¿La sordera es hereditaria?
    ¿Cómo hijo?
    ¿Qué papá?
  6. Visita al otorrino Un hombre va al otorrino y le dice:
    - Mire es que mi mujer se está quedando sorda.
    - Ya bueno, y ¿dónde está su mujer?
    - No, es que es muy orgullosa y no va a querer venir, pero yo necesito que me dé una solución porque ya no puedo más con ella. Yo la quiero mucho pero esta falta de comunicación me está matando.
    - Bueno vale, pues vamos a hacer una cosa. Usted hablele a ella desde una distancia prudencial, y vaya acercándose hasta que ella le conteste. Luego me mide la distancia, me lo dice y ya veo yo el grado de sordera que tiene y ya la puedo ayudar.
    Allá que se va el hombre para casa, y nada más entrar grita:
    - ¡Amparo!
    Nada. Se acerca hasta el recibidor y vuelve a gritar:
    - ¡Amparo!
    Nada. Entonces ya entra hasta el salón y vuelve a gritar:
    - ¡Amparo!
    Y nada. Ya desesperado, que piensa que su mujer está sorda como una tapia, se acerca hasta la cocina y allí la ve fregando. Se pone detrás de ella y vuelve a gritarle:
    - ¡Amparo!
    - ¡¡¡¿¿¿Qué quieres coñoooo, que ya te lo pregunté cuatro veces???!!!
  7. Ampaaaaro Un tío que va al otorrinolaringólogo, mire doctor vengo porque tengo un problema.
    - ¿Que le ocurre?
    - Que mi esposa está mal de la escucha, no oye muy bien.
    - Y ¿donde está su esposa?
    - Aquí esta el problema doctor, que no quiere venir, que dice que son manías mías, que yo estoy loco, que ella está bien.
    - Pero si no me trae a su esposa ¿cómo quiere que le haga un diagnóstico?
    - Doctor, piense algo, porque estamos a punto de separarnos y yo la quiero mucho y no desearía perderla.
    - Mire..., no sé,... lo único que se me ocurre es que cuando usted llegue a casa la llama por su nombre y la va llamando mientras se acerca hasta que ella le oiga y cuando ella le conteste, mide la distancia que hay entre usted y ella y así podré saber el grado de sordera que
    padece.
    - ¡Gracias doctor ha salvado usted un matrimonio!
    El tío llega a casa y nada más abrir la puerta grita:
    AMPARO...
    silencio.
    Pasa al recibidor y vuelve a gritar: AMPARO.... nada.
    Desde el pasillo de nuevo: AMPARO... nada.
    Entra en el salón e insiste: AMPARO... silencio total.
    Por fin entra en la cocina, la mujer estaba preparando un guiso y se coloca a la espalda de ella, a un palmo del cogote y la grita:
    AMPARO
    Y ella:
    - ¡Que c**... quieres, te he contestado ya cuatro veces, hombre!



chistes de sordera

Contar chistes de sordera es una parte importantísima de cualquier conversación o reunión social. Los chistes, llenos de humor y diversión, tienen la capacidad de liberar tensiones y crear un ambiente relajado y alegre. Pueden contarse en cualquier situación, siempre y cuando sea apropiado y no ofenda a nadie. Contar chistes puede ser especialmente efectivo para romper el hielo al inicio de un evento social, hacer reír a los demás en medio de una conversación o simplemente alegrar el día de alguien que puede necesitarlo. Sin embargo, es esencial recordar que el sentido del humor puede variar de una persona a otra, y lo que para uno puede ser gracioso, para otro puede no serlo.