Chistes de Gema

Estos son los 4 chistes de gema y más graciosos bromas sobre gema que matan de risa. Lea chistes acerca gema que sean buenos chistes para niños y amigos en español.


Chistes de gema para niños y niñas cortos y graciosos

¿Cuál es un buen chiste sobre gema para hacer reír a la gente? Mira esta lista de historias divertidas que seguramente harán sonreír a todos.

  1. Resulta que había un mosquito que tenía ganas de mosquitear, y andaba de aquí para allá, en un momento dado mira así abajo y ve una e****nta c**... para arriba, entonces dijo el mosquito ma que sea lo que dios quiera y se manda, cuando estaba en lo mejor a la e****nta le muerde la trompa un cocodrilo y entonces la e****nta levanta la trompa y emite un gemido, y el mosquito se agranda y dice, sufrí guacha, sufrí guacha
  2. Un granjero demandó a una empresa de buses por las lesiones que sufrió en un accidente. En el juicio, el abogado de la empresa le pregunta:
    ¿Acaso no le dijo usted 'estoy muy bien' al policía que lo auxilió?
    Déjeme explicarle lo que pasó, yo llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta...
    ¡No le pedí detalles, limítese a responder la pregunta! ¿Le dijo usted, sí o no, que estaba muy bien al policía que le ayudó?
    Como le venía diciendo, llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta y de pronto apareció un bus de su empresa...
    ¡Señor juez, estoy tratando de demostrar que esta persona le dijo que estaba muy bien a un policía, inmediatamente después del accidente!, ahora después de varias semanas, él demanda a mi cliente y eso se llama fraude. ¡Por favor, dígale que responda la pregunta!
    El juez le explica al abogado que está interesado en escuchar la historia del granjero y le pide a éste que continúe.
    Pues yo llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta y de pronto, en un cruce, me topé con un bus que se comió la señal de pare y me estrelló de lado. Yo quedé paralizado por el golpe y la impresión, pero escuchaba que mi yegua gemía como loca, presa del dolor. Unos minutos después, llegó la patrulla de policía y un agente se bajó alarmado por los gemidos de mi yegua. El policía la examinó y finalmente sacó su arma y le pegó un tiro en medio de los ojos. Luego, vino hasta mí y me dijo, "su yegua estaba muy mal y tuve que pegarle un tiro para que no sufriera", ¿Usted cómo se siente?
  3. Un matrimonio de ancianitos de más de 90 años decide recordar viejos tiempos, y el viejito le dice a su mujer:
    - Nena, vamos al pueblo que tengo una idea muy atrevida.
    - Uyy...claro viejo.
    Al llegar el viejecito dice:
    - Mira aquella valla del jardín, ¿te acuerdas que ahí hicimos el amor por primera vez?
    - Claro, como olvidarlo.
    ¿Por qué no vamos y... lo repetimos?
    - Vaaleee mi amor!
    Entonces van los viejecitos, se desnudan y empiezan a retorcerse, gemir y gritar.
    En eso pasa un policía y les dice:
    - Estoy muy sorprendido, con la edad que tienen y la energía que les queda... serían unas máquinas a los veinte años!
    Y el viejo le responde:
    - Si claro, pero en esos tiempos la valla no estaba electrificada!
  4. Un marido y una mujer siempre que hacen el amor acaban discutiendo porque ella no siente placer, así que un día, la mujer le confiesa el marido, que una de sus fantasías sería hacer el amor, mientras un negro desnudo le abanica.
    El marido, pone cara de extrañeza, pero ante la insistencia de su mujer, baja a la calle, encuentra un vendedor ambulante negro, y al regresar, recoge dos hojas grandes de palmera.
    Una vez en el apartamento, se desnudan los tres, el negro agarra las palmeras y comienza a agitarlas, mientras que el marido, agarra su mujer y comienza hacerle el amor. Al momento, la mujer con cierta incomodidad dice:
    - Para, para, así no. No me gusta. Tiene que abanicar más rápido
    El marido indignado, hace gestos al negro y le indica que debe abanicar mucho más fuerte, reanuda la marcha, y unos instantes después se escucha:
    - Mal, mal, no me está gustando. Dile al negro que abanique más fuerte.
    - Pero es que no me entiende! Ya se lo he dicho pero no lo hace bien.
    - Lo mejor será que os intercambiéis de sitio, así el negro sabrá cómo debe abanicar y yo no pierdo el calor, porque si me enfrió, tendremos que volver a empezar.
    El marido furioso, se cambia de sitio con el negro, agarra las hojas de palmera y comienza a agitarlas fuertemente arriba y abajo. El negro, le mete su aparato a la mujer, e inmediatamente, la mujer comienza a gritar con gemidos de placer:
    - Si, si, ohh sii, ohh si..
    Al terminar, el marido satisfecho se acerca al negro y le dice:
    - ¿Has visto cómo hay que agitar las hojas de palmera?