Chistes de Arbusto

Estos son los 15 chistes de arbusto y más graciosos bromas sobre arbusto que matan de risa. Lea chistes acerca arbusto que sean buenos chistes para niños y amigos en español.


Chistes de arbusto para niños y niñas cortos y graciosos

¿Cuál es un buen chiste sobre arbusto para hacer reír a la gente? Mira esta lista de historias divertidas que seguramente harán sonreír a todos.

  1. Elefantes y elefantas - ¿Cómo encuentra un elefante a una elefanta que está oculta entre los arbustos?
    - La encuentra... sumamente atractiva.
  2. ¿Qué hace un pato con una pata detrás de un arbusto?
    Cojea.
  3. ESTA UNA PAREJA DE MARICONES EN UN PARQUE Y AUNO DE ELLOS LES DA GANA DE CAGAR Y SE VA DETRAS DE UN ARBUSTO, D PRONTO GRITA EL MARICON Y DICE HAY JULIO VEN A VER CREO QUE ESTABA ENBARAZADA Y ACABO DE ABORTAR MIRALO AHI ESOS SON SU OJITOS Y SU BOCAALO QUE RESPONDE JULIO, NO LOCA ESO NO ES UN NIÑO NO VES QUE CAGASTES A UN SAPO
  4. un hombre calvo se paraba en las esquinas y siempre que veia una chica linda le cantaba "mira que chica tan linda con esas tetas me voy a hacer una chaqueta".Un dia una chica linda paso por su lado y el como siempre le canto, derrepente de un arbusto salio una vieja (la madre de la chica)quien le canto "sabe que viejo gran hijueputa le voy a hacer una peluca con los pelos de mi cuca"
  5. Estaba Caperucita cantando en el bosque y vio al lobo y dijo:
    - Ya te vi lobo, estás detrás de ese árbol, y volvió a cantar tranquilamente.
    De nuevo lo ve al lobo y dice:
    - Ya te vi lobo, estás detrás de ese arbusto, y volvió a cantar.
    Se lo encuentra de nuevo y dice Caperucita:
    - Ya te vi lobo, estás detrás de esa roca.
    Y el lobo ya cansado dice:
    - ¡Qué pasa que en este cuento no se puede cagar a gusto!
  6. Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando toda la belleza de la naturaleza .
    - Pero ¡qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué bellos animales! iba diciendo a medida que caminaba a lo largo del río.
    Luego escucha un ruido en los arbustos detrás de él.
    Se volteó para mirar.
    Fue entonces que vio un enorme oso-pardo caminando en su misma dirección. Se largó a correr lo más rápido que pudo.
    Miró por encima del hombro y vio que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad!
    Era tanto su miedo que los ojos se le llenaron de lágrimas.
    Fue entonces que se tropezó y cayó desamparado. Rodó por el suelo. Rápidamente, intentó levantarse, pero…
    El oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo con su fuerte pata izquierda y con la otra pata, lo trataba de agredir ferozmente.
    En ese preciso momento, el ateo exclamó: Oh, ¡Dios mío!
    Entonces el tiempo paró. El oso se quedó sin reacción. El bosque se sumergió en total silencio.
    Hasta el río paró de correr. A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo:
    – Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que yo no existía, y redujiste la creación a un accidente cósmico.
    ¿Esperas que yo te ayude a salir de este apuro?
    ¿Debo esperar que tengas fé en mí?
    El ateo miró directamente a la luz y le dijo:
    – Sería, de hecho muy hipócrita de mi parte, pedir que, de pronto, me pases a tratar como un creyente.
    Más tal vez… ¿pudieras convertir al oso y hacerlo cristiano?
    – Muy bien, dijo la voz. La luz desapareció. El río volvió a correr y los sonidos del bosque regresaron.
    Entonces el oso recogió sus patas, las juntó en actitud de oración, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo:
    Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén
  7. Repartiendo habilidades Cuando Dios creó a Adán y Eva, les dijo:
    - Solo me quedan dos regalos: Uno es el arte de hacer pipi de pie y...
    Entonces Adán se adelantó y gritó:
    -¡Yo!, ¡Yo!, ¡Yo!,¡Yo lo quiero!, ¡Por favor... Señor por fa porfaaa!, ¡Mire que me facilitaría la vida substancialmente!
    Eva asintió y dijo que esas cosas no tenían tanta importancia para ella. Entonces Dios le dio a Adán el regalo y este empezó a gritar de la alegría. Corría por el jardín del edén y hacía pipi por todos lados, en los árboles, en los arbustos, corría por la playa haciendo dibujos con su pipi en la arena....En fin, no paró de lucirse.
    Dios y Eva contemplaban al hombre loco de felicidad y Eva preguntó a Dios:
    - ¿Cuál es el otro regalo?
    Dios contestó:
    - Cerebro Eva, cerebro... y ese es para ti...
  8. Concierto animal El célebre violinista polaco Juan Petnicoft, de paseo por la selva de África, se pierde.
    De pronto, ¡ve un león! El violinista recuerda el dicho: “La música calma a las fieras”.
    Desenfunda su violin y desgrana una bellísima melodía.
    Comienzan a acercarse otros leones. Lentamente, se han acercado docenas de leones. Se ha formado una verdadera platea de leones sentados alrededor del violinista.
    - ¡Dios mío, jamás pensé que este violín iba a salvarme la vida!
    En ese momento, un león enorme aparece de entre
    los arbustos. De un empujón, aparta a los leones que estaban sentados, se arroja violentamente sobre el violinista y se lo come.
    Uno de los leones, todavía conmovido, comenta:
    -¡m**...! ¡Ya sabía yo que el sordo nos iba a arruinar el concierto!
  9. Va Caperucita Roja por el bosque y ve unas orejas detrás de unos arbustos:
    - Lobo Feroz, Lobo Feroz, que te estoy viendo... Las orejas desaparecen y Caperucita sigue caminando. A los cien metros, ve una cola saliendo de detrás de un árbol.
    - Lobo Feroz, Lobo Feroz, que te sigo viendo... La cola desaparece y Caperucita sigue caminando. A unos pocos pasos, ve una mandíbula apretada con fuerza tras unas flores.
    - Lobo Feroz, Lobo Feroz, que te sigo viendo... A lo que el lobo asoma la cabeza, cabreado y dice:
    - Caperucita, ¿me quieres dejar cagar tranquilo?
  10. Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando toda la belleza de la naturaleza .
    - Pero ¡qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué bellos animales! iba diciendo a medida que caminaba a lo largo del río.
    Luego escucha un ruido en los arbustos detrás de él.
    Se volteó para mirar.
    Fue entonces que vio un enorme oso-pardo caminando en su misma dirección. Se largó a correr lo más rápido que pudo.
    Miró por encima del hombro y vio que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad!
    Era tanto su miedo que los ojos se le llenaron de lágrimas.
    Fue entonces que se tropezó y cayó desamparado. Rodó por el suelo. Rápidamente, intentó levantarse, pero…
    El oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo con su fuerte pata izquierda y con la otra pata, lo trataba de agredir ferozmente.
    En ese preciso momento, el ateo exclamó: Oh, ¡Dios mío!
    Entonces el tiempo paró. El oso se quedó sin reacción. El bosque se sumergió en total silencio.
    Hasta el río paró de correr. A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo:
    – Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que yo no existía, y redujiste la creación a un accidente cósmico.
    ¿Esperas que yo te ayude a salir de este apuro?
    ¿Debo esperar que tengas fé en mí?
    El ateo miró directamente a la luz y le dijo:
    – Sería, de hecho muy hipócrita de mi parte, pedir que, de pronto, me pases a tratar como un creyente.
    Más tal vez… ¿pudieras convertir al oso y hacerlo cristiano?
    – Muy bien, dijo la voz. La luz desapareció. El río volvió a correr y los sonidos del bosque regresaron.
    Entonces el oso recogió sus patas, las juntó en actitud de oración, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo:
    Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén
  11. Un día un abuelito les estaba contando una de sus historias a sus nietos.
    Entonces, dice:
    Cuando fui a cazar leones iba con unos amigos, y me dejaron solo en medio del bosque.
    De repente se empezaron a mover unos arbustos, y de repente GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR y ZAZ.
    Los nietos espantadísimos preguntaron:
    ¿Qué? ¿qué pasó después?
    Contesta el abuelito:
    Me hice popo.
    ¿Cuando salieron los leones?
    Y el abuelito responde:
    No, ahorita que hice GRRRRRRRRRRRRRRRRR.
  12. Una viejita estaba caminando por la calle, arrastrando dos grandes bolsas plásticas de basura, una en cada mano.
    Una de las bolsas tenia un hueco y de vez en cuando un billete de 20 pesos salía de la bolsa y caía en la vereda.
    Viendo esto, un policía la para y le dice:
    - Señora, hay billetes de 20 pesos saliéndose de esa bolsa.
    - Caramba dice la viejita, "Tengo que volverme para recoger los billetes, gracias por avisarme".
    - Un momentito, dice el policía... no tan rápido. ¿De dónde sacó usted todo ese dinero? ¿Se lo ha robado?
    - Oh no, dice la viejita, el terreno de atrás de mi casa, da para el estacionamiento del estadio de fútbol, y cada vez que hay un partido y los hinchas quieren orinar, antes de entrar o salir del estadio, ellos se paran enfrente de los arbustos que dan para mi casa, y orinan en mis flores que acabo de sembrar
    Entonces, yo me paro detrás de los arbustos con unas tijeras bien grandes, y cada vez que alguien se pone en los arbustos para orinar, yo le digo:
    ¡Deme 20 pesos o se lo corto!
    Dice el policía,
    -¡"oiga no está mala la idea" Buena suerte!
    Y dígame, ¿ qué hay en la otra bolsa?
    - Bueno, dice la viejita, ¡¡No todos pagan!!
  13. En un parque de la ciudad había dos estatuas, una de un hombre y la otra de una mujer. Las estatuas estaban una en frente de la otra por muchos años. Una mañana se apareció un ángel y les dijo:
    Por haberles dado tanto placer a la gente de esta ciudad, les voy a conceder que vivan como seres humanos por 30 minutos para que hagan lo que ustedes quieran.
    Y con esas palabras las estatuas se convirtieron en seres humanos. Se miraron, se sonrieron e inmediatamente corrieron hacia unos arbustos cercanos y se ocultaron entre las matas. El ángel se sonrió mientras oía risas y ruidos de las hojas y ramas quebrándose. Después de quince minutos salieron las estatuas, contentas y sonrientes. Algo sorprendido, el ángel mira su reloj y les dice:
    Todavía les quedan quince minutos.
    ¿No les gustaría continuar?
    La estatua macho le pregunta a la estatua hembra:
    ¿Quieres hacerlo otra vez?
    Sonriendo, la estatua hembra le dice:
    ¡Sí, pero esta vez tu sostienes a la paloma mientras yo me le cago en la cabeza!
  14. iba caperucita roja por el bosque caminando cuando de pronto ve entre los arbustos sobresalir solo la cabeza del lobo .
    Continúa la marcha y se detiene delante de la cabeza del lobo y le pregunta... lobo hola! venia caminando por aquí y al verte ahí me pregunté por qué tienes esas orejas tan grandes eh?? ..
    y el lobo la mira ...y le dice, mira hija estas orejas grandes son para escucharte mejor ...vaya vaya.
    bueno al escuchar la respuesta del lobo se va caminando pero 5 pasos más adelante regresa y le vuelve a preguntar lobo porque tienes esos ojos tan grandes eh??
    lobo: para verte mejor..hija vaya vaya
    caperucita: ok!
    retoma la caminata y poco pasos después vuelve a preguntar otra vez .
    lobo!! lobo!! porque tienes esa boca tan grande eh ??
    y el lobo: hay ya caperucita no jodass más y dejame terminar de cagar !!
  15. Un amigo le dice a otro:
    Figúrate que ayer cuando regresaba a las 9 de la noche a casa, escuche un murmullo como si alguien estuviera peleando, con mucho cuidado me asomé a través de los arbustos y efectivamente dos tipos le estaban dando una mano de golpes a otro. Yo me puse a pensar:
    Qué hago, me meto o no me meto, pero si a mi no me importa. Qué hago, me meto o no me meto. Y así estuve como tres o cuatro minutos.
    El otro le interpela:
    Bueno y qué hiciste.
    El otro contesta:
    Al final decidí meterme, y entre los tres le hemos dado una paliza tremenda al tipo ese.



chistes de arbusto

Contar chistes de arbusto es una parte importantísima de cualquier conversación o reunión social. Los chistes, llenos de humor y diversión, tienen la capacidad de liberar tensiones y crear un ambiente relajado y alegre. Pueden contarse en cualquier situación, siempre y cuando sea apropiado y no ofenda a nadie. Contar chistes puede ser especialmente efectivo para romper el hielo al inicio de un evento social, hacer reír a los demás en medio de una conversación o simplemente alegrar el día de alguien que puede necesitarlo. Sin embargo, es esencial recordar que el sentido del humor puede variar de una persona a otra, y lo que para uno puede ser gracioso, para otro puede no serlo.