Chistes de Sensación

Estos son los 11 chistes de sensación y más graciosos bromas sobre sensación que matan de risa. Lea chistes acerca sensación que sean buenos chistes para niños y amigos en español.


Chistes de sensación para niños y niñas cortos y graciosos

¿Cuál es un buen chiste sobre sensación para hacer reír a la gente? Mira esta lista de historias divertidas que seguramente harán sonreír a todos.

  1. - Tengo la sensación de haber estado antes aquí.
    -- ¿Cómo lo sabes?
    - El wifi se me ha conectado sólo.
  2. En el desierto, un granito de arena le dice al otro:
    Oye, tengo la sensación que nos siguen.
  3. Tengo la sensación de haber estado antes aquí.
    - ¿Por qué lo dices?.
    - El wifi se me ha conectado solo...
  4. Marchando –Póngame cien gramos de sensación de vacío existencial.
    –No creo que comunicarse de forma profunda con los demás sea posible.
    –Gracias :__(
  5. Sensaciones universales ante un examen.
    Llegada (demasiado temprano) al lugar del examen.
    Repaso compulsivo y totalmente infructuoso de los apuntes.
    Fase de cachondeo nervioso pre-examen.
    Entrada atemorizada al aula donde va a perpetrarse el examen.
    Reparto de las hojas para el examen ("¡¿Cinco hojas?!" dicen algunos).
    Reparto de las hojas de preguntas ("En algo tan pequeño no pueden caber muchas preguntas" dicen algunos infelices).
    Vuelta de la hoja y descubrimiento de que usan un tamaño de letra 5 o más pequeño.
    Carcajada histérica.
    Resoplidos varios y llevadas de manos a la cabeza automáticas.
    Descubrimiento de que con lo (poco) que se recuerda no se pueden contestar ni a la mitad de las cuestiones.
    Intentos vanos de copia (con el subsiguiente descubrimiento de que el de al lado tiene menos idea que vos).
    Fase de derrumbamiento, desesperación, impotencia y espera (ya que queda mal entregar el examen tras sólo diez minutos).
    Entrega del examen y huida del lugar del crimen.
    Fase de cachondeo nervioso post-examen.
    Fase de exclamación de palabras soeces y de índole sexual ("Me rompieron el ","me remataron", etc).
    Comparación de resultados (comprobando que no hay dos personas con las mismas respuestas, o mucho peor: todos coinciden menos vos. Típico).
    Fase de consulta compulsiva de los apuntes (cuyo único resultado es empeorar el estado de ánimo del consultante).
    Fase de declaración de principios:
    "Ya no voy más a... (Cálculo, Física, Algebra...)".
    Fase de negación ("¿Examen? ¿Qué examen? Yo no he hecho ningún examen").
    Fase depresiva post-traumática y elaboración de planes para eliminarla:
    "Necesito pegarle a alguien", "Necesito emborracharme".
  6. Padre, perdóneme porque he pecado (se escucha una voz femenina en el confesionario)
    - Dime, hija, ¿Cuáles son tus pecados?
    - Padre, el demonio de la tentación se apoderó de mí, pobre pecadora.
    - ¿Cómo es eso, hija?
    - Es que cuando hablo con un hombre tengo sensaciones en el cuerpo que no sé como describirlas....
    - Hija, por favor, que también soy un hombre...
    - Sí, padre, por eso vine a confesarme con usted.
    - Bueno hija. ¿Y cómo son esas sensaciones?
    - No sé cómo explicarlas, por ejemplo, ahora mi cuerpo se rebela a estar de rodillas y necesito ponerme más cómoda..
    - ¿En serio?
    - Sí, quiero relajarme y quedarme tendida...
    - Hija, ¿Tendida cómo?
    - De espaldas al suelo, hasta que se me pase la tensión...
    - Y qué más?
    Es como que tengo un sufrimiento que no le encuentro acomodo.
    - ¿Y qué más?
    - Como que espero un poco de calor que me alivie....
    - ¿Calor?
    - Calor, padre, calor humano, que lleve alivio a mi padecer...
    - ¿Y cuan frecuente es esa tentación?
    - Permanente, Padre, por ejemplo, ahora me imagino que sus manos sobre mi piel me darían mucho alivio...
    - ¡Hija!
    Sí, Padre, perdóneme, pero me urge que alguien fuerte me estruje entre sus brazos y me dé el alivio que necesito...
    - ¿Por ejemplo yo?
    - Por ejemplo, usted es la clase de hombre que imagino me puede aliviar.
    - Perdóname, hija mía, pero necesito saber tu edad...
    - Setenta y cuatro, padre.
    - Ay hija, vete en paz y no estés fregando que lo tuyo es reumatismo...
  7. Había un hombre que trabajaba en al oficina de correos, cuyo trabajo era procesar las cartas que traían la dirección ilegible.
    Un día, llego a sus manos una carta que traía escritura temblorosa y que iba dirigida a Dios, pero no tenia dirección alguna.
    Como esa carta no iba a ir a ningún lado, decidió abrirla para ver de qué se trataba:
    "Querido Dios: Soy una viuda de 84 años, que vive de una pequeña pensión. Ayer, alguien robó mi bolsa que tenía 1,000 pesos, era lo que me quedaba de la quincena y ahora voy a tener que esperar hasta mi próximo cheque, no sé que hacer.
    El próximo domingo es Navidad y había invitado a dos amigas mías a cenar, pero sin dinero, no tendré qué ofrecerles, no tengo ni comida para mí, no tengo familia y eres todo lo que tengo, mi única esperanza.
    ¿Me podrías ayudar? Por Favor.
    Sinceramente Maria.
    Fue tal el impacto que la carta causó al empleado postal, que este decidió mostrarla a sus compañeros de trabajo, todos quedaron acongojados y hicieron una colecta... comenzaron a buscar en sus bolsillos y carteras, al final de la tarde habían hecho un cooperación de 880,00 pesos, los cuales guardaron en un sobre y se lo mandaron a la dirección del remitente de Maria .
    Esa tarde, todos los empleados que cooperaron, sintieron un rico calorcito en el ambiente y una sensación de satisfacción que tal vez no experimentaban hace mucho tiempo, al saber lo que habían hecho por Maria y sus amigas.
    Llegó la Navidad y se fue. Algunos días después de la Navidad, llegó a la oficina de correos otra carta de María, la cual reconocieron inmediatamente por la escritura y porque iba dirigida a Dios. La abrieron y todos con curiosidad escucharon lo que decía:
    "Querido Dios: Con lagrimas en mis ojos y con todo el agradecimiento de mi corazón te escribo estas líneas para decirte que hemos pasado, mis amigas y yo, una de las mejores Navidades de la vida, y todo por tu maravilloso regalo, debes saber que siempre hemos sido fieles a tu mandato y hemos seguido todos tus mandamientos, tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras y en especial conmigo.
    Gracias Dios, por cierto, faltaban 120 pesos, nada importante, seguramente se los afanaron esos hdp del correo."
  8. De repente ella, que estaba medio dormida, sintió que él la acariciaba...
    Primero fueron caricias tímidas, periféricas, como si tuviera pudor...
    Luego las caricias fueron subiendo de tono...
    Cada vez más, por todo el cuerpo, sus manos la recorrían de arriba abajo como hacía años...
    No puede pensar, pero supone que diez años por lo menos...
    Sensaciones que creía olvidadas volvían...
    Su cerebro recordaba y ayudaba...
    Las caricias se amontonaban y repetían, él la levantaba, la daba vuelta, ahora era un torbellino de sensaciones indescriptibles...
    De repente... Nada. ¡Nada de nada!
    - ¡Pe...pero...! ¿Qué paso?
    - Shhhh - la calmó él, ya está...
    - ¿Cómo que ya está?
    - Si, quedate tranquila... Ya encontré el control remoto, seguí durmiendo.
  9. HABIA UNA FIESTA SENSATION WHITE (SENSACION BLANCA) EN UNA PARCELA CERRADA , LLEGAN LOS DEL COLO - COLO , EL JEFE DEL SENSETION LOS QUEDA MIRANDO Y DICE ; QUE ESTAN HACIENDO USD. ACA ?? LOS DEL COLO -COLO - LES RESPONDE ; EN LA PAGINA DECIA CLARITO ;SENSACION BLANCA , LA FIESTA ALBA POH LOCO . FIN SI QUIERES COMPROBARLO BUSCA POBRE RICO CAPITULO 7 ...
  10. Pregunta el fiscal:
    -¿No es más cierto que usted el día de los hechos se cagó en los muertos del denunciante, en toda su p**... familia, en la p**... de su madre y en el hijo de p**... de su padre, al igual que en toda la corte celestial?
    Respuesta del acusado:
    -No, es falso... yo estaba tranquilamente trabajando en la fundición y entonces le dije:
    "Antonio, por Dios, ¿no te das cuenta de que me has echado todo el acero fundido por la espalda y que es una sensación muy desagradable?"
  11. Sensaciones universales ante un examen.
    Llegada (demasiado temprano) al lugar del examen.
    Repaso compulsivo y totalmente infructuoso de los apuntes.
    Fase de cachondeo nervioso pre-examen.
    Entrada atemorizada al aula donde va a perpetrarse el examen.
    Reparto de las hojas para el examen ("¡¿Cinco hojas?!" dicen algunos).
    Reparto de las hojas de preguntas ("En algo tan pequeño no pueden caber muchas preguntas" dicen algunos infelices).
    Vuelta de la hoja y descubrimiento de que usan un tamaño de letra 5 o más pequeño.
    Carcajada histérica.
    Resoplidos varios y llevadas de manos a la cabeza automáticas.
    Descubrimiento de que con lo (poco) que se recuerda no se pueden contestar ni a la mitad de las cuestiones.
    Intentos vanos de copia (con el subsiguiente descubrimiento de que el de al lado tiene menos idea que vos).
    Fase de derrumbamiento, desesperación, impotencia y espera (ya que queda mal entregar el examen tras sólo diez minutos).
    Entrega del examen y huida del lugar del crimen.
    Fase de cachondeo nervioso post-examen.
    Fase de exclamación de palabras soeces y de índole sexual ("Me rompieron el ","me remataron", etc).
    Comparación de resultados (comprobando que no hay dos personas con las mismas respuestas, o mucho peor: todos coinciden menos vos. Típico).
    Fase de consulta compulsiva de los apuntes (cuyo único resultado es empeorar el estado de ánimo del consultante).
    Fase de declaración de principios: "Ya no voy más a... (Cálculo, Física, Algebra...)".
    Fase de negación ("¿Examen? ¿Qué examen? Yo no he hecho ningún examen").
    Fase depresiva post-traumática y elaboración de planes para eliminarla: "Necesito pegarle a alguien", "Necesito emborracharme".



chistes de sensación

Contar chistes de sensación es una parte importantísima de cualquier conversación o reunión social. Los chistes, llenos de humor y diversión, tienen la capacidad de liberar tensiones y crear un ambiente relajado y alegre. Pueden contarse en cualquier situación, siempre y cuando sea apropiado y no ofenda a nadie. Contar chistes puede ser especialmente efectivo para romper el hielo al inicio de un evento social, hacer reír a los demás en medio de una conversación o simplemente alegrar el día de alguien que puede necesitarlo. Sin embargo, es esencial recordar que el sentido del humor puede variar de una persona a otra, y lo que para uno puede ser gracioso, para otro puede no serlo.