Chistes de Rascacielos
Estos son los 4 chistes de rascacielos y más graciosos bromas sobre rascacielos que matan de risa. Lea chistes acerca rascacielos que sean buenos chistes para niños y amigos en español.
Chistes de rascacielos para niños y niñas cortos y graciosos
¿Cuál es un buen chiste sobre rascacielos para hacer reír a la gente? Mira esta lista de historias divertidas que seguramente harán sonreír a todos.
- Mama,mama el papa se quiere tirar por un rascacielos,anda,dile a tu padre que no sea tonto que le he puesto cuernos no alas.
- ¿Sabes cuál es el colmo de un boxeador?
Caer de un rascacielos y esquivar el golpe. - Un hombre llega al bar de un gigantezco rascacielos en el último piso. Pide una bebida y le llama la atención un gradulón borracho cerca de él. Mientras lo observa el hombre se tira por la ventana ante su sorpresa. Pero en vez de caer es arrojado para adentro del edificio. Mira para los costado y no ve a nadie sorprendido por sucedido.
Al rato después de liquidarse varios wiskey's, el grandulón vuelve a repetir su salto por la ventana.
Intrigado por lo que pasó, el hombre le pregunta:
- ¿Cómo hizo eso?
- Siempre lo hago cuando quiero algo de aire fresco, las corrientes de aire que rodean el edificio, evitan que uno caiga y lo arrojan hacia adentro.
- ¿Pero es seguro?
- Hace años que lo hago.
Entonces el hombre se arroja por la ventana y en vez de ser arrojado hacia el interior del edifico, se estrella convertiendose en una mancha contra el pavimento.
El Barman que vio la situción, comenta:
- Superman, cuanto te emborrachas eres un flor de h**.... - Dos compadres atlantes se vienen de un pueblo muy remoto a la ciudad.
Asombrados y maravillados, ambos van recorriendo las calles cuando uno le dice al otro: Compadre, ya vio que ranchos tan grandototes hay en este pueblo.
Y el otro le contesta:
Sí compadre, pero para mí el más bonito es aquel que está enfrente.
Luego de mirar boquiabiertos un tremendo rascacielos, uno le dice al otro:
Compadre, ¿Y si nos llevamos este rancho para el pueblo?
Buena idea, compadre, llevémoslo pues.
Los dos compadres ponen sus morralitos en el suelo y comienzan a empujar una de las paredes, pujando y haciendo fuerza. Cuando ya tenían como media hora de estar empujando, uno le dice al otro:
¿Compadre y ya iremos lejos?
Y el otro le contesta:
Pues yo creo que sí porque ya ni los morralitos alcanzo a ver.